sábado, 1 de septiembre de 2007

DesInforme del Espurio








El PLL feliz pero sin reconciliacion, pero antes los Mexicanos en una tensa espera

El fraude electoral que arrebató el poder a Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, sigue destruyendo los avances alcanzados por el pueblo y las fuerzas progresistas a lo largo de décadas durante las cuales muchos mexicanos ofrendaron su libertad y la vida misma, en aras de alcanzar un país verdaderamente democrático.

A consecuencia de ese atraco a la voluntad popular y la persistencia del modelo económico neoliberal, México está al borde de un estallido social. Situación agravada a partir del primer día de diciembre del año pasado, fecha en que se consumó el golpe de Estado perpetrado por militantes del Partido Acción Nacional y los poderes fácticos.

En casos similares, como la usurpación de Carlos Salinas de Gortari, quien pilló la Presidencia de la República a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 1988, los despojados del triunfo obtenido en las urnas no claudicaron pero tampoco pudieron oponer eficaz resistencia al más perverso de los políticos mexicanos y sus nefastos cómplices.

La correlación de fuerzas ha cambiado. Ahora no sólo hay más conciencia, también existe mejor organización de las masas, además de una real disputa por la conducción de nuestro país. Las posiciones son radicales. No hay ya conciliación posible. Se enfrentan unos cuantos opulentos depredadores en contra de los 60 millones afligidos por el hambre.

Los candidatos de los pobres pueden competir pero no ganar

Asimismo, la miseria generada por el neoliberalismo ha exacerbado los ánimos de los menos favorecidos, porque se han percatado de un hecho: a la izquierda y particularmente a quienes representan los intereses populares, se les permite contender por la Presidencia de la República pero no ganar. No mientras subsista el modelo expoliador del pueblo.

Por ello se decidió el fraude electoral, como último recurso, mucho antes de que tuvieran verificativo los sucios comicios del 2 de julio de 2006. Previamente panistas y poderes fácticos lo intentaron todo y por el fracaso de las campañas de desprestigio, del desafuero y de tantos otros fallidos intentos, violentaron la voluntad del electorado.

Ahora, en este delicado contexto, el usurpador entrega su “desinforme” el el dia de hoy en la sesión del Congreso de la Unión, y hace uso de la palabra durante una tersa ceremonia, como si nada hubiera pasado. Y así, únicamente consigue acentuar aún más la peligrosa división que ya confronta a los mexicanos.

Tribuna legitimadora

Para el espurio panista, su partido y los poderes fácticos, resulta preciso dirigir un mensaje desde la Máxima Tribuna de la Nación. Sus “asesores” le han asegurado que así obtendrá la anhelada legitimación. Es falso, la legitimidad le fue negada en las urnas y nunca la tendrá. Tal y como sucedió a su mentor y hoy “líder moral”, Salinas de Gortari.

Piden respeto los panistas para quien usurpa el cargo de elección popular más importante del país, con el hipócrita argumento de la mala imagen de México que proyectan los desórdenes en el Congreso de la Unión. Deliberadamente soslayan los fuertes debates que se dan en otros recintos legislativos que en nada afectan a su desempeño.

Basta, para comprobarlo, acceder a las sesiones del Parlamento británico, la Dieta japonesa y el Congreso de los Estados Unidos. En todas partes se levanta la voz y nadie se sorprende por forcejeos. Hasta en el Parlamento Europeo se producen imprecaciones. En este sentido sólo los beneficiarios del orden establecido en México abogan por la calma.

Lo que en ninguna parte civilizada acontece es que las fuerzas militares o policiacas estén presentes en el Salón del Pleno legislativo y menos armadas tal y como sucedió el pasado primero de diciembre con la presencia de elementos del Estado Mayor Presidencial y otras corporaciones, durante la imposición del ilegítimo panista que hoy nos desgobierna.

Cabe preguntar al respecto por qué los militantes del Partido Acción Nacional ahora exigen se guarde compostura. ¿Olvidaron ya sus tiempos de oposición cuando hacían todo lo contrario a lo que ahora demandan? ¿Acaso no quieren ser medidos con la misma vara que ellos emplearon hasta el año 2000?

Urgencia panista: maquillar el fraude

A quienes hicieron todo lo posible por evitar el triunfo de la izquierda y al no lograrlo consumaron el fraude electoral, poco puede importarles la observancia de las normas jurídicas y las tradiciones políticas en relación con el informe presidencial. Lo que les preocupa mucho es la debilidad política interna y hacia el exterior del espurio.

Otro escenario similar a los acontecidos en las primeras fechas de septiembre y diciembre del año pasado, exhibirá aún más la ilegitimidad del usurpador y sus fracasos, entre muchos otros, en el combate a la delincuencia organizada y en la generación de puestos de trabajo. ¿Dónde quedaron las promesas del “presidente del empleo”?

Por simple curiosidad cabría preguntar: ¿Qué tan válida es la lucha de un defraudador electoral en contra de la delincuencia organizada? La respuesta es contundente: ¡nula! Sin autoridad moral todo acto de gobierno carece totalmente de la más mínima ética. Está viciado de origen y nada puede remediarlo.

Debe reiterarse, en este sentido, lo que todos sabemos: los cabecillas de los cárteles negociaron algunas de sus diferencias, como nos informaron varios diarios de la capital del país. A ello obedece la muy relativa disminución de las ejecuciones. En nada los afectaron los operativos antinarco ni el involucramiento de las Fuerzas Armadas en su contra.

Ámbito internacional

En el plano internacional, contrasta cada vez más la absoluta legitimidad de gobernantes de países hermanos de América Latina, cuya sola mención tanto espanta al esposo de la “seño” Martha, Vicente Fox Quesada y a Manuel Espino Barrientos, líder blanquiazul, pero que gozan de amplísimos e indubitables porcentajes de aprobación en las urnas.

Al lado de ellos, es cada vez más difícil ocultar la ilegitimidad del espurio que sepultó a la joven democracia mexicana cuando sólo tenía 6 años de edad. Épocas hubo en que México era el único país latinoamericano gobernado por un civil surgido de un proceso electoral. En tanto, el resto era gobernado por militares o civiles emanados de un golpe de Estado.

México es ahora el único país de la geografía iberoamericana en que gobierna un usurpador del poder. En el caso de Costa Rica, el presidente Óscar Arias Sánchez, ante la estrecha ventaja que tuvo con respecto de su opositor, no tuvo inconveniente en que se volvieran a contar los sufragios, “voto por voto, casilla por casilla”.

Así se legitimó y dio cátedra de voluntad democrática y transparencia electoral.


ES UN HONOR, ESTAR CON OBRADOR

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