lunes, 23 de junio de 2008

Reflexiones

Jacobo Zabludovsky

Bucareli

23 de junio de 2008

EL UNIVERSAL

Andrés Manuel López Obrador tiene un pacto secreto con partidarios incondicionales ocultos, disfrazados de enemigos, adiestrados para intervenir a cualquier hora del día o de la noche en caso de una emergencia. Cada vez que su popularidad desciende suena la alarma y entran en acción esos miembros de una quinta columna formada por personas disímbolas, desde Vicente Fox a Felipe Calderón, pasando por voluntarios de menor presencia aunque de igual eficacia para acudir en auxilio de su verdadero jefe.

Todos recordamos el heroico episodio telenovelesco conocido por la historia como el caso de los videos de Ahumada. Con el visto bueno de Los Pinos llegaron a Televisa a probar la corrupción de los más cercanos colaboradores de AMLO y destruir sus esperanzas de ser candidato a la Presidencia. En realidad, como prueban los hechos, era una estratagema minuciosamente ensayada por Brozo y su patiño, ahora senador, para inflar la popularidad de Andrés, blindarlo contra el riesgo de otros cargos de corrupción y rescatarlo del ostracismo. AMLO alcanzó la máxima simpatía popular.

Vista la eficacia de esta acción exploratoria, el grupo, convertido en el comando Fox, planeó en el más absoluto secreto el desembarco en las playas del desacato y el desafuero. Nueve meses duraron los combates cuerpo a cuerpo y cuando los estrategas consideraron que la popularidad de AMLO se había restablecido al máximo nivel, Fox ordenó un alto el fuego que dejó colgados de sus bayonetas a quienes daban su vida por la patria. Otra vez los objetivos superaron cualquier precedente de apoyo general.

Después de su toma de posesión, el presidente Felipe Calderón observó que los bonos de Andrés habían caído. Algo tenía que hacerse y pronto. Decidió enviar a la Cámara de Senadores un proyecto de reforma petrolera sin discutirlo previa y públicamente y con la consigna de darle fast track, para que AMLO tuviera pretexto de tomar las tribunas y armar el alboroto que volvió a ponerlo en el candelero. La táctica dio los resultados previstos, pero después descendió su presencia en los medios, lo cual explica la súbita intervención de los paracaidistas del Instituto Federal Electoral.

En esta operación se usaron nuevas armas, las del absurdo, que los groseros llamarían idiotez y que por su descoyuntura revelan una especie de angustia, más que un plan ranchero. Dos años después de ser usada todos los días, en todas partes, ante todos los auditorios, los dirigentes del IFE descubren que la frase "presidente legítimo" viola la Constitución "y denuesta a las instituciones del país". Cuando todos los trucos parecían agotados y secas las pilas de todos los timbres que vos apretás, gracias a este recurso sus partidarios le inyectan vitaminas a AMLO.

La Secretaría Ejecutiva del IFE considera que el uso de la frase "presidente legítimo por parte del PRD y PT tiene por objeto restar autoridad o desconocer la validez jurídica del nombramiento de quien formal y materialmente ostenta el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, en este caso de Felipe Calderón… a quien corresponde en forma lícita la designación de presidente, el presidente cierto, genuino, verdadero, en oposición o frente a alguien que no lo es".

Si autollamarse presidente legítimo contraviene la Constitución, prohíbanse todas las frases en que la palabra presidente lleve algún adjetivo: presidente alto no sería un presidente cierto; presidente flaco no sería genuino; presidente tartamudo no sería verdadero; presidente guapo es cosa de gustos pero sin duda violaría la Carta Magna.

Finalmente, tras un debate de casi cuatro horas y por mayoría de un solo voto, se redujo el alcance de la iniciativa original y el IFE se conformó con ordenar a los partidos de la Revolución Democrática y del Trabajo, retirar de sus promocionales en radio y tv la leyenda "presidente legítimo". Algo es algo para justificar la existencia de una institución generosa con sus empleados.

AMLO lo tenía todo calculado. Sabía que la sanción conlleva dos multas, por 731 mil pesos, desmesura que le dará oportunidad, de acuerdo con lo planeado, de convocar a una gran colecta nacional, tomar el Zócalo, instalar un campamento en la avenida Insurgentes y fortalecerse en las encuestas sobre posibles candidatos a la Presidencia. El IFE desquitó salarios, la red tenebrosa ejercitó sus músculos y los adictos escondidos usaron métodos ingeniosos para mantener en la cresta de la ola a su ídolo.

Para cuando vuelva a perder fuerza en la opinión pública, estará lista la consulta del 27 de julio sobre el petróleo y López Obrador volverá a todas las primeras planas y noticieros de radio.

Gracias al señor Calderón.



Pemex NO se vende, SE DEFIENDE hasta con los dientes.

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