miércoles, 30 de julio de 2008

Temacapulín no es “San Mateo Atenco”

Foto: Zorro Tapatio

El Lobby

MAURICIO FERRER

Temacapulín no es “San Mateo Atenco”

“Yo sé que hay gente interesada en que no se haga, sé que hay extranjeros que tienen un interés que no conozco y que están ahí, los he visto pero no tengo los nombres, no sé qué interés tengan; sé que llevaron ya a los macheteros de San Mateo (sic) Atenco, pero sé también, porque estamos hablando con los verdaderos pobladores, que tienen interés en cambiarse, siempre y cuando el gobierno del estado les cumpla”, fueron las declaraciones que el pasado jueves 24 de abril lanzó al aire el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez.

Excelente fue la observación que hizo mi compañero de bancada jornalero, Juan Carlos G. Partida, quien sabiamente le puso el famoso “sic” entre paréntesis al inexistente caso de “San Mateo Atenco” que dijo el mandatario.

Fueron igual o peor las reacciones de algunos camaradas periodistas que, días posteriores le preguntaban a cuanto funcionario se encontraban por los macheteros de “San Mateo Atenco”.

El caso de los de “San Mateo Atenco” pasó a ser criminalizado incluso por la prensa sobre la presencia de éstos en Temacapulín, en el municipio de Cañadas de Obregón, que fueron, no explícitamente, pero casi casi se les ha calificado de “sonsacadores” de los habitantes del lugar, peligrosos “aborígenes” que sólo por la intervención de “extranjeros macheteros” fueron “manipulados” con el argumento de la defensa de su tierra ante el “progreso” que acecha a la región con la construcción de la presa El Zapotillo.

En Jalisco, bastión panista por excelencia, es difícil creer que los pobladores de un pequeño sitio del estado piensen y actúen de manera independiente a través de los machetes. No, si lo hacen, es porque vienen o macheteros de “San Mateo Atenco” o “chilangos”, ya lo dijo alguna vez el ex mandatario estatal Francisco Ramírez Acuña aquel memorable 28 de mayo.

Jalisco, progresista, no puede presentar a unos cuantos rijosos, es la manera en que las autoridades se hacen de la vista gorda y no quieren ver lo que ahí está: movimientos sociales en lucha ante la depredación de las políticas neoliberales.

Temacapulín no es San Mateo Atenco, definitivamente. Pero sus habitantes ya tienen listos los machetes al puro estilo de San Salvador Atenco, lo hemos repetido desde este Lobby según los testimonios que nos han hecho llegar quienes han ido a documentar el enojo de la gente ante la magnánima obra El Zapotillo.

Y tal cual San Salvador Atenco, aquel memorable hecho de la administración foxista, en el que campesinos defendieron sus tierras ante la expropiación de las mismas para la construcción de un aeropuerto, en Temacapulín están dispuestos a todo, incluso al derramamiento de sangre.

¿Cómo lo sabe el gobernador? El aparato de “inteligencia” ya se puso a rodar. Es lógica la infiltración de personal del gobierno estatal en los grupos locales. Se puede esperar la expropiación y, ante la reacción del poblado, la represión.

Pero Temacapulín es bravo. Barrio Bravo. Ahí, aunque la presencia de la Iglesia es notoria, pues cuenta con un templo de más de 250 años, Dios no es como lo pinta el cardenal Juan Sandoval Iñiguez.

Años atrás hubo un caso de un párroco que, debajo de la sotana otorgaba el indulto a un menor que padecía síndrome de Down. Se llamaba Rafael Córdoba y al parecer se lo tragaron las puertas del mismo infierno luego de que los hechos del ataque sexual que provocó al menor de 14 años salieran a la luz en 2004.

La gente en ese entonces estaba enfurecida. Igual que ahora. Ya para entonces se habían dado otros dos incidentes con religiosos. Cuando la Iglesia quiso calmarlos con la presencia nada más y nada menos que de Norberto Rivera, con una misa en el templo, aparecieron algunos grafitis en autobuses que iban con acarreados desde Lagos de Moreno: “No quieran tapar el sol con un dedo”, se podía leer en los vehículos. Cuatro años más tarde, los de Temaca piden lo mismo: “que no les tapen el sol con un dedo”. Ahora es, “que no les ahoguen su hogar con una presa”.

Con El Zapotillo quedará bajo el agua uno de los poblados más antiguos de Jalisco, un templo de casi un cuarto de milenio y cientos de historias que han pasado de boca en boca por los cronistas del lugar. Pero eso no importa, ¡qué más da que se pierda la historia si con el progreso estaremos a la altura de las grandes regiones del mundo!

Al gobernador le ha importado un bledo la situación que viven los lugareños. El pasado 27 de junio tenía una reunión con ellos, según él mismo se comprometió. De eso hay cintas que demuestran su acuerdo.

Nada. Nadie salió de Casa Jalisco. Ni siquiera Herbert Taylor. Ahí en la casa que no paga renta cada mandatario por 6 años, que la pagan los impuestos de los jaliscienses, nadie sale cada que alguien va a dejar una queja o una invitación para que lo escuchen sobre su problema: los de Temaca, los de El Salto, los del Parlamento de Colonias. Las puertas de Casa Jalisco sólo se abren a los políticos, los empresarios, los hombres de mundo y negocios.

La gente común no tiene acceso al espacio donde el mandatario cabildea y negocia las políticas que afectan a todos. En Casa Jalisco no entra la chusma, menos los de “San Mateo Atenco”.

• lobby.lajornadajalisco@gmail.com



Pemex NO se vende, SE DEFIENDE hasta con los dientes.

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