domingo, 2 de noviembre de 2008

Jorge Gómez Naredo -Opinión-

foto: Cesar Huerta/RCJ



JORGE GÓMEZ NAREDO
Sobre el presupuesto estatal para el 2009

Arriba

Y apareció el gobernador en el Congreso: sí, Emilio González Márquez se dio una vuelta por el Legislativo para llevar, en sus propias manos, el proyecto de presupuesto para el próximo año. Saludos, sonrisas, muchas palabras de bienvenida y camaradería. La elite política jalisciense contenta, feliz. El siempre atento Samuel Romero Valle (quien hace varios meses pidió la fuerza pública para la elección “democrática” del presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos) llevaba de aquí para allá al gobernador. Hasta parecía panista. O quizá lo sea, pero vestido de perredista, de izquierdista moderado y moderno. El caso es que González Márquez se apareció en el Congreso del Estado y explicó a los ínclitos diputados (los ufanos representantes del pueblo) sus piensos sobre el Presupuesto de Egresos de 2009.

De un momento a otro Jalisco funciona: el gobernador y los diputados, todos amigos, finísimas personas: excelsos gobernantes. Los buenos modales y los tratos afectuosos no se hicieron esperar. González Márquez dijo que estaría atento a cualquier duda, pregunta, aclaración, reparo, puntualización, idea, reflexión…, a todo lo que los diputados desearan: “para acudir y establecer esta relación respetuosa de cara a la ciudadanía”. Sí, Jalisco montado en la utopía: todos contentos, todos bien portados: el gobierno pensando en sus gobernados. La oposición, ah, la oposición moderada, moderna, digna de estos tiempos. Samuel Romero Valle adujo: “Ha evolucionado la relación entre el Ejecutivo y Legislativo, y ha evolucionado para bien”. Sí, vamos pa’delante.

Quizá algunos roces, pero no muchos. El PRI no quiere que Jalisco se endeude (¿será que habrán olvidado los conspicuos miembros del otrora partido hegemónico esos años en que el tricolor endeudaba a todo el país?), pero siempre habrá espacio para el arreglo y el diálogo, para “ponerse de acuerdo”, para llegar a importantes decisiones: llamadas telefónicas, juntas en Casa Jalisco, en algún salón del Congreso del Estado o en un lujoso y exclusivo restaurante. Habrá tiempo para la “política” y para trabajar por “el bien de la ciudadanía”. Aunque existan declaraciones de guerra, arriba, siempre terminan poniéndose de acuerdo. No cabe duda: aquí, ahora, vivimos en la utopía. ¡Cuán alegre se pondría Tomás Moro!

El proyecto de presupuesto, dice González Márquez, está marcado por la “austeridad”. Una austeridad que lo ha caracterizado a él y a todo su gabinete: viajes, comilonas y gastos suntuarios. Y claro, esos apoyos a Televisa, a TV Azteca, a la Iglesia católica, a un torneo del popular deporte llamado golf, a los premios tan importantes para el estado: los MTV. Sí, la austeridad como eje de ese presupuesto que se hace con el consenso de todos los jaliscienses.

De cara a la ciudadanía también se contemplan en el Presupuesto de Egresos planteado por González Márquez casi 2 mil millones de pesos para las presas de Arcediano, El Zapotillo y Tepatitlán. Sí, todo consensuado con la amplia mayoría de los jaliscienses. Todos de acuerdo. ¡Qué gobierno tan sagaz tenemos!

Abajo

Emilio González Márquez llegó al Congreso con su Presupuesto de Egresos para el año 2009. Lo hizo como un gesto de “concordia” con el Legislativo. Seguramente habrá roces, declaraciones encontradas, algunos manoteos y muy pocas modificaciones. Se pelearán por la deuda que quiere contratar el gobernador: que sí, que no, que quizá. Sin embargo, algo queda claro: la ciudadanía no entra en la elaboración de dicho presupuesto. Todo se hace arriba, nada abajo.

En dicho presupuesto, por ejemplo, se contemplan casi 2 mil millones de pesos para la construcción de las presas de Arcediano y El Zapotillo. Respecto a la primera, la oposición de varias organizaciones sociales ha sido clara. Sin embargo, la presa, con el apoyo del gobierno federal, va. Sobre la de El Zapotillo, todo el pueblo de Temacapulín (que resultará inundado, es decir, que desaparecerá) se ha manifestado en contra. Pero el pensar de la gente de a pie nada vale para los gobiernos panistas: el titular de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, declaró el viernes pasado que la inconformidad de quienes habitan Temacapulín significa poco: “Afectamos a otras personas, por supuesto que sí, pero esas afectaciones tienen que verse favorecidas con una nueva vivienda, con el acceso a la presa, con agua potable y con ecoturismo”. ¡La sensibilidad de las autoridades es inefable!

Un presupuesto participativo, donde la sociedad civil tenga voz en cómo se gastan los recursos del gobierno, se observa lejano. Para nuestros “gobernantes”, eso no vale. Lo que vale, lo realmente importante, es ponerse de acuerdo arriba. Y arriba ya iniciaron las negociaciones, las llamadas telefónicas, las juntas y citas en restaurantes lujosos. Todo, claro está, sin importar lo que abajo se piense. Por eso ellos, los de arriba, sonríen: en la fotografía de Arturo Campos Cedillo, publicada ayer en la portada de La Jornada Jalisco, quedó claro: las carcajadas lo dicen todo.


Pemex NO se vende, SE DEFIENDE hasta con los dientes.

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