domingo, 26 de septiembre de 2010

Continúan los planes terroristas desde EE.UU.




Las declaraciones de Francisco Chávez Abarca y los planes que se
tramaban contra Venezuela, revelan la continuidad de las acciones
terroristas contra la isla y abren nuevas interrogantes sobre la
complicidad entre la CIA, FNCA, Posada Carriles y los congresistas anticubanos

Coincidentemente con las noticias de que Luis Posada Carriles y varias
organizaciones extremistas radicadas en EE.UU. se proponen continuar
los planes de acciones violentas y paramilitares contra Cuba, fue
capturado el pasado 1ro. de julio en Venezuela el terrorista
internacional Francisco Antonio Chávez Abarca, uno de los principales
eslabones de la conexión centroamericana, utilizada en sus acciones
violentas contra Cuba por el connotado criminal, la Fundación Nacional
Cubanoamericana (FNCA) y elementos que hoy integran un desprendimiento
de la primera, denominado Consejo por la Libertad de Cuba (CLC).

Posada Carriles —prófugo de la justicia venezolana— sigue activo
concibiendo planes anticubanos dentro y fuera del territorio
norteamericano, cobrando deudas y favores a políticos, funcionarios y
agentes locales o centroamericanos, como si no se acordara, le
preocupara o importara la audiencia para fijar la fecha del juicio o
simulacro que debe enfrentar a principios del próximo año, por un
delito migratorio menor.

Cuba, que jamás ha permitido ni permitirá la utilización de su
territorio para la realización, planificación o financiación de actos
de terrorismo contra cualquier otro Estado, ha contemplado a lo largo
de más de cinco décadas cómo en nuestro vecino del norte, y
especialmente en la ciudad de Miami, se les da refugio seguro a
connotados terroristas de antes y después del Triunfo de la
Revolución; se proveen y recaudan fondos, operan cuentas bancarias que
financian esas acciones y se permite el uso del territorio a quienes
auspician, planifican y cometen actos criminales contra nuestro país,
muchos de los cuales están o han estado en las nóminas de la CIA y el FBI.

¿Pasó de moda el terrorismo?

"Invitado de honor" al Congreso Anual de la organización terrorista
Alpha 66, efectuado los días 27 y 28 de febrero del 2010, Posada
propuso retomar los planes de acciones violentas y paramilitares contra Cuba.

Aunque los jefes de la agrupación señalaron que como estrategia deben
aparentar que se transforman en un partido político, civilista y
pacífico, ratificaron que el terrorismo es su principal línea de
acción e instrumento para destruir la Revolución. En ese sentido
propusieron recaudar fondos para adquirir nuevas embarcaciones y
artillarlas con ametralladoras para desembarcar en Cuba o atacar
nuestras costas.

Coincidentemente, el 22 de marzo —pocos días después de aquel
congreso— fue atacada la residencia del embajador de Cuba en Guatemala
con proyectiles explosivos disparados por un lanzagranadas que causó
daños materiales.

En ese contexto, vuelve a ser noticia el congresista Lincoln
Díaz-Balart, animador número uno de las peores causas contra nuestro
pueblo, que van desde la promoción en el Capitolio de la agresión
militar contra Cuba, el asesinato del Comandante en Jefe, hasta el
secuestro del niño Elián González o el estímulo a las huelgas de
hambre como método de lucha de mercenarios.

A punto de cesar su condición de legislador, Díaz-Balart relanzó a
finales de mayo del 2010 la organización terrorista "La Rosa Blanca",
creada por su padre a los pocos días del triunfo revolucionario, y de
la cual ahora se proclamó Presidente, con el propósito de erigirse en
capo principal de la mafia de Miami.

"La Rosa Blanca" fue la primera organización contrarrevolucionaria
fundada en EE.UU. por esbirros de la dictadura de Fulgencio Batista
que habían huido de Cuba por sus abusos y crímenes; se vinculó desde
1959 a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y al dictador
dominicano Rafael Leonidas Trujillo para organizar un levantamiento en
las montañas del Escambray, y se le recuerda por haber quemado
escuelas, viviendas de campesinos, campos de caña y textileras, con un
saldo de numerosos heridos y mutilados, así como daños económicos de
consideración.

¿Por qué y para qué reactivar una organización de esa índole en pleno
siglo XXI por un congresista de EE.UU.?

La actual patraña de Díaz Balart no oculta la intención de recibir y
canalizar parte de los fondos millonarios destinados por el gobierno
de EE.UU. a la subversión, botín del que todos quieren apoderarse, y
al que no renuncian otros connotados terroristas como Roberto Martín
Pérez y sus condiscípulos descendientes de torturadores de la
dictadura de Batista que también participaron en la refundación de "La
Rosa Blanca".

Su colega Ileana Ros-Lehtinen, ganadora del calificativo de "Loba
Feroz" por su bochornoso papel durante el secuestro de Elián, lleva en
sus espaldas, la responsabilidad de haber hecho más que nadie durante
su campaña política en 1988 por la liberación de Orlando Bosch,
coautor intelectual con Posada Carriles del atentado contra una
aeronave cubana que costó la vida a 73 personas, e íntimo amigo de
Enrique Ros, padre de la legisladora.

En 1991, durante la administración de George Bush padre, la
congresista Ileana Ros-Lehtinen hace la gestión con el Presidente para
que se le entreguen 3 aviones propiedad de la Fuerza Aérea de EE.UU.
tipo 0-2, versión militar del Cessna utilizado en labores de
exploración, al grupo Hermanos al Rescate que dirige José Basulto, ex
mercenario de Playa Girón, conocido terrorista y agente de la CIA. El
19 de julio de 1992, al comienzo de las operaciones aéreas, aparecen
por primera vez en la prensa fotos de los aviones entregados a ese
grupo contrarrevolucionario con las siglas USAF (Fuerza Aérea de
EE.UU.) claramente visibles en un reportaje del editor del periódico
Miami Herald, que realizó un vuelo con ellos.

Incitados por los congresistas Ileana Ros y Lincoln Díaz-Balart, así
como por otras organizaciones de la contrarrevolución en Miami,
Hermanos al Rescate realizó provocaciones sobre territorio cubano para
dañar el favorable proceso de conversaciones que se abrió entre Cuba y
Estados Unidos tras los acuerdos migratorios en septiembre de 1994 y
mayo de 1995.

Bajo los auspicios de la mafia de Miami, este grupo
contrarrevolucionario concentró todos sus esfuerzos en provocar un
incidente y durante 20 meses realizaron 25 violaciones sobre el
espacio aéreo cubano, incluidos vuelos sobre Ciudad de La Habana para
lanzar desde el aire distintos objetos, hasta concluir en los graves
sucesos del 24 de febrero de 1996 en que se produjo el derribo de las
avionetas.

Esta provocación enrareció nuevamente las relaciones entre Cuba y
Estados Unidos y estimuló la aprobación de la Ley Helms-Burton, cuyo
contenido agrava la búsqueda de soluciones de cara al futuro del
diferendo entre ambas naciones al codificar en Ley todas las medidas
que han dado lugar al férreo bloqueo económico, comercial y financiero
norteamericano.

Otro empeño a favor de la mafia lo protagonizó en el 2008 por el
indulto presidencial al terrorista Eduardo Arocena, autor intelectual
del asesinato del diplomático cubano en la ONU Félix García Rodríguez
en 1980 y de la colocación de bombas en lugares públicos de EE.UU. Más
recientemente Ros-Lehtinen ha jugado un papel importante en las
recaudaciones de fondos para pagar a los abogados de Posada Carriles.

"Las metas de la FNCA son las mías". Ese fue su temprano compromiso en
1989 con la organización terrorista que la postuló y usó todo su poder
económico y político para garantizarle un escaño en el Congreso de
EE.UU. "Apruebo la posibilidad de ver a alguien asesinar a Fidel
Castro", así lo manifestó a un documentalista británico de la BBC en
marzo del 2006, tranquilamente sentada en su oficina en Washington.

Varios analistas han revelado la preocupación y expectativas creadas
en EE.UU. a raíz de la captura de Chávez Abarca, entre congresistas y
funcionarios que han hecho carrera política a la sombra de amigos muy
ligados a Posada, la CIA y la FNCA. Se comenta que entre los más
inquietos por estos días aparecen los congresistas anticubanos por New
Jersey Bob Menéndez y Albio Sires. El primero siempre auspició a
terroristas, desde que tenía como "asesor" para la comunidad a Alfredo
Chumaceiro Anillo, quien el 24 de julio de 1976 intentó volar el
teatro Lincoln Center, durante la actuación de un grupo de artistas cubanos.

Menéndez fue yerno y estuvo íntimamente ligado al fallecido director
de la FNCA Arnaldo Monzón Plasencia, quien además de ser contribuyente
de sus campañas electorales, aportó 25 mil dólares para sufragar parte
de los actos terroristas de 1997; tuvo como ayudante personal a José
Manuel Álvarez, alias El Oso, gestor en la preparación y ejecución del
asesinato del citado diplomático cubano. En ese crimen además del
sancionado Arocena, ex jefe de Omega 7, se involucró directamente el
sicario Pedro Remón Rodríguez, quien disparó contra nuestro
funcionario. Ese crimen, como muchos otros, aún está impune.

Otro eslabón revelador es el abogado Guillermo Hernández, uno de los
más activos consultantes de Menéndez, quien actúa ahora como asesor
independiente de Posada Carriles para tratar de evitar su extradición
a Venezuela y enfrentar los cargos que puedan aparecer.

El congresista Albio Sires cuenta en su equipo de asesores más cercano
con Ángel Manuel Alfonso Alemán, alias La Cota, integrante del comando
terrorista detenido en Puerto Rico en 1997, a bordo de una embarcación
de la FNCA, cuando se dirigía a Isla Margarita, Venezuela, con el
propósito de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el
empleo de fusiles de alto poder, durante su asistencia a la VII Cumbre
de Jefes de Estado Iberoamericanos. Alfonso Alemán constituye uno de
sus principales enlaces con Posada Carriles y la mafia radicada en Miami.

A nadie sorprende tampoco que la tristemente célebre Fundación
Nacional Cubanoamericana (FNCA), patrocinadora por mucho tiempo de las
más disímiles conexiones terroristas para afectar nuestros intereses
dentro y fuera del territorio nacional, asuma públicamente —como
muchas otras— una imagen aparentemente moderada, mientras financia y
abastece con recursos las acciones provocativas de las llamadas "Damas
de Blanco" y trata de provocar el descontento interno, pagando con
dinero propio y de las asignaciones otorgadas por entidades estadounidenses.

Las elecciones de Venezuela como blanco

Si hubiese pasado de moda el terrorismo, ¿cuál era el propósito del
viaje de Chávez Abarca a Venezuela? ¿A qué se dedicaba durante sus
sospechosos movimientos por Centroamérica? ¿Quiénes están detrás de
sus acciones? ¿Qué han hecho las autoridades estadounidenses para
impedir la materialización de sus planes terroristas en Miami, El
Salvador, Guatemala o Cuba? ¿Cuán efectivas fueron las medidas
adoptadas por los anteriores gobiernos salvadoreños para poner freno a
su libertad de matar?

El detenido ya ha reconocido los planes desestabilizadores que
desarrollaría en esa hermana nación, con el propósito de atentar
contra dirigentes del gobierno bolivariano y afectar su imagen en el
proceso eleccionario del próximo 26 de septiembre. Chávez Abarca
declaró que llevaba el propósito de "quemar llantas, hacer disturbios
en la calle, atacar un partido político para que le caiga a otro" la
responsabilidad.

Reveló que entre los planes actuales de Posada Carriles sobresale la
intención de hundir barcos cargados de petróleo que viajan de
Venezuela a La Habana. Agregó que la FNCA destina casi 100 millones de
dólares en planes antivenezolanos, al considerar a ese país
sudamericano como "columna financiera" de Cuba, Ecuador, Bolivia y Guatemala.

Según sus declaraciones, a finales de septiembre del 2005 se planificó
asesinar al presidente Hugo Chávez, para lo cual Posada orientó
utilizar un fusil Barret calibre 50.

Desde que este mercenario salió de prisión, en septiembre del 2007,
tras cumplir una sanción por tráfico de autos robados, en coordinación
con Posada se propuso realizar acciones violentas contra Cuba y otros
países del ALBA, incluyendo atentados al presidente Chávez como forma
de obtener beneficios monetarios.

En el momento de su detención, a fin de asegurar esos objetivos tenía
instrucciones de sus jefes en la Florida de acometer acciones de
inteligencia en territorio venezolano, a fin de crear la logística
necesaria para instrumentar operaciones encubiertas.

Con el apoyo de Posada, el mercenario ha operado y se había ocultado
en Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

En el proceso de instrucción, el detenido ha reconocido que fue
reclutado como mercenario y entrenado personalmente por Posada
Carriles, de quien recibió indicaciones de primera mano y el pago de 2
mil dólares por cada bomba que explotara en Cuba. Las instrucciones se
las impartió durante reuniones en hoteles y otras entidades de El
Salvador, Costa Rica y Guatemala en las que conoció a los terroristas
de la Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA) Arnaldo Monzón
Plasencia, Pedro Remón Rodríguez, Guillermo Novo Sampol y Gaspar
Jiménez Escobedo. "Plenamente, todos me dicen que son de la Fundación,
que Posada es de la Fundación Cubanoamericana de Miami", declaró Chávez Abarca.

Con permiso de la CIA y amigos presidentes

Añadió que Posada alardeaba de que para cada una de sus acciones
violentas contra Cuba tenía que pedir permiso a la CIA y en una
ocasión le aseguró que quien había interrumpido una de sus
conversaciones era un oficial de la agencia, que lo atendía, quien lo
estaba llamando por teléfono. Al mismo tiempo asegura que le fue fácil
burlar las escasas veces que el FBI y el Organismo de Inteligencia del
Estado (OIE) de El Salvador estuvieron indagando sobre sus acciones.

Respecto a los vínculos personales de Posada en El Salvador aseguró
que tenía magníficas relaciones con casi todos los presidentes de la
derecha que precedieron al actual gobierno. Citó a Calderón Sol,
Alfredo Cristiani y Francisco Flores, incluso con este último salía a
pescar. También mencionó a su amigo Rodrigo Ávila, quien fue director
de la policía dos veces. "Todos visitaban a gente de la Fundación en
Miami", confirmó.

Relató Chávez Abarca que cuando en 1997 apareció en la Televisión
Cubana un programa, en el que el terrorista salvadoreño Raúl Ernesto
Cruz León confiesa su vinculación con la FNCA y Posada Carriles, este
último le orientó asesinar a los miembros de su familia, por lo que
ahora teme por la suerte de su esposa e hijos.

Chávez Abarca no solo reclutó y preparó a otros mercenarios
centroamericanos que fueron capturados en Cuba (un salvadoreño y tres
guatemaltecos), sino que colocó bombas en la discoteca Aché y el piso
15 del hotel Meliá Cohíba el 12 y 30 de abril de 1997,
respectivamente, y otra en el hotel Comodoro, cuando se efectuaba un
torneo internacional de ajedrez infantil, en el que estaban presentes
más de 40 niños; varios menores estuvieron a punto de morir al ponerse
a jugar con la bolsa en la que estaba camuflado el artefacto explosivo.

La bomba detectada la víspera del Primero de Mayo de 1997 en el piso
15 del hotel Meliá Cohíba contenía un kilo y medio del explosivo
plástico de uso militar C-4, de alto poder demoledor, capaz de
destruir edificios, puentes y embarcaciones.

La red terrorista de Posada Carriles y la FNCA introdujo en el país en
ese período más de 30 artefactos explosivos (18 en menos de un año),
11 explotaron en diferentes instalaciones turísticas, que provocaron
la muerte del joven turista italiano Fabio Di Celmo, varios heridos y
cuantiosos daños materiales.

No obstante, las víctimas fatales pudieron ser miles si se llegan a
consumar planes contra centros recreativos y turísticos de alta
concurrencia como el cabaret Tropicana, discotecas, hoteles y
monumentos, frustrados por la Seguridad cubana en estrecha
colaboración con el pueblo.

La FNCA y quienes desde el gobierno de EE.UU. incitaban y permitían
este tipo de acciones perseguían como objetivos evidentes: crear la
imagen de que esos atentados eran resultado del accionar de grupos de
oposición interna; desatar el pánico y la inestabilidad; propinar un
fuerte golpe al turismo y caotizar la economía nacional.

Junto a esos actos violentos, la mafia de Miami, entre 1990 y los
primeros años de la presente década, llevó a cabo en el propio
territorio de EE.UU. más de 25 acciones terroristas que iban desde la
colocación de bombas, agresiones con armas de fuego, amenazas verbales
y provocaciones contra intereses cubanos, emigrantes, agencias de
viaje, personalidades y organizaciones solidarias con Cuba, hasta
amenazas de muerte contra el presidente William Clinton y su
secretaria de Justicia, Janet Reno, por la decisión de entregar al
niño Elián González.

Además, a lo largo de esa década hubo que enfrentar planes de atentado
contra el Comandante en Jefe en casi todas las Cumbres Iberoamericanas
que se efectuaron en distintas capitales y durante sus salidas al
exterior, como lo demostró la captura in fraganti de Posada y sus
secuaces en Panamá, donde con la intención de asesinarlo estaban
dispuestos a provocar un genocidio en el que perderían la vida cientos
de estudiantes universitarios y otros participantes en un acto que
presidiría el compañero Fidel.

¿Acaso desaparecieron esas intenciones de la cabeza de Posada Carriles
y de los enemigos acérrimos de la Revolución que aún ocupan asientos
en el Congreso estadounidense? ¿Será capaz el actual gobierno de
EE.UU. de detener los impulsos y ambiciones de los vividores y
refundadores en territorio norteamericano de viejas organizaciones
asesinas? ¿El complejo sistema judicial estadounidense podrá algún día
acabar con la impunidad de Miami que cumple ya 51 años, y hacer
justicia en el caso de nuestros Cinco Héroes que sobrepasan los 12
años bajo cruel encierro?

¿Se pondrá coto a la reproducción de mercenarios, cuando la amenaza
del golpismo es una realidad tan palpable en el área como el tráfico
de armas, el narcotráfico y la proliferación de bandas de todo tipo?

Aunque injusta e inexplicablemente se le incluya en la lista de
estados patrocinadores del terrorismo, Cuba ha dado sobradas pruebas a
EE.UU. de seriedad y firmeza en la lucha contra ese flagelo. Pese al
terrorismo de Estado que se nos ha aplicado como política oficial a lo
largo de cinco décadas desde Washington, han existido valiosos
intercambios bilaterales de información sobre este tema, que van desde
la alerta cubana sobre un plan de atentado contra el presidente Ronald
Reagan en 1984, hasta las intenciones de Posada Carriles de repetir en
1998 una acción similar al crimen de Barbados, contra aviones de
pasajeros que operaban entre Centroamérica y Cuba.

En esa oportunidad (16 y 17 de junio de 1998) se sostuvieron
conversaciones con una delegación del FBI que visitó La Habana, sus
instalaciones aeroportuarias, obtuvo información de primera mano de
toda la documentación disponible sobre planes, pruebas, datos
personales de los terroristas, direcciones exactas, conexiones en
EE.UU. y Centroamérica, modus operandi, nombres falsos utilizados en
sus documentos migratorios, lugares donde ocultaban medios navales
para la realización de sus acciones, explosivos y artefactos ocupados
o restos de los que explotaron.

Impunidad e injusticia como respuestas

Casi una decena de carpetas, cientos de páginas con pruebas
contundentes e irrefutables y las evidencias relatadas durante
muchísimas horas de intercambios con jefes y especialistas del
Ministerio del Interior, se llevó hacia EE.UU. la delegación. Antes de
partir, el oficial del FBI que la encabezaba y el entonces jefe de la
Sección de Intereses Norteamericanos en Cuba prometieron responder en
15 días los resultados de sus pesquisas.

Doce años después la única respuesta es la impunidad con que se
pasean, incluso marchan, por las calles de EE.UU. los responsables de
aquellos hechos repugnantes y la injusticia de mantener en prisión a
cinco jóvenes luchadores antiterroristas, que contribuyeron a detectar
y alertar oportunamente sobre esos planes. Su único "delito" es haber
evitado que los daños materiales y pérdidas de vidas humanas hubieran
sido mucho más elevados. El primer resultado de aquellas
conversaciones con el FBI fue la captura de nuestros compañeros, y la
estampida momentánea de los autores de los crímenes.

Cuba ha calificado de inaceptables la impunidad y los dobles raseros
en el combate contra el terrorismo, al tiempo que ha reiterado su
compromiso con la lucha frente a esa práctica. Nuestro país condena
todos los actos, métodos y prácticas terroristas en todas sus formas y
manifestaciones por quienquiera, contra quienquiera y dondequiera se
cometan y sean cuales sean sus motivaciones. Así lo acaba de ratificar
ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde también ha
denunciado como el más abominable al terrorismo de Estado, del que
hemos sido víctimas a lo largo de más de medio siglo.

El actual gobierno de EE.UU. heredó este oscuro y peligroso historial,
en el que se entremezclan servicios especiales, oficiales
inescrupulosos, organizaciones terroristas, connotados criminales,
mercenarios, procesos investigativos y judiciales amañados,
detectives, fiscales y jueces corruptos, congresistas y ex
funcionarios gubernamentales.

Washington dispone de suficiente información para desentrañar las
verdades ocultas, que necesitan los tribunales para hacer justicia en
el caso de Posada Carriles y muchos otros terroristas que viven
libremente en EE.UU., elementos imprescindibles para esclarecer y
cerrar de una vez por todas la impunidad con que han actuado, y la
injusticia de que han sido víctimas nuestros cinco compatriotas.

El mundo necesita que se imponga la verdad. Está en manos de la actual
administración estadounidense, de sus servicios especiales y
autoridades judiciales poder aportar y desclasificar todos los
documentos necesarios para desenmascarar y sancionar a los culpables,
y evitar nuevos actos de terror contra Cuba, Venezuela y otros países
del ALBA que siguen siendo blanco de este flagelo.

En ese empeño no pueden subestimarse ni ignorarse las revelaciones del
detenido Chávez Abarca respecto a los planes contra las próximas
elecciones en Venezuela; las implicaciones de terroristas de Miami en
los golpes de Estado contra ese hermano país y Honduras que emergen de
las investigaciones, ni las nuevas conjuras contra gobiernos
democráticos en Centroamérica, mencionadas por el detenido, donde
surgen interrogantes sobre posibles conexiones de elementos de la
ultraderecha, la CIA y la mafia de la Florida.

Sancionar a Posada Carriles es tan justo y necesario, como poner en
libertad a los Cinco Héroes, si Washington quiere ser coherente con el
supuesto compromiso en la lucha antiterrorista.

Cuba tiene sobradas razones para defenderse y proseguir la lucha
contra el terrorismo y por la justicia. Los 3 478 muertos y 2 099
compatriotas que han resultado incapacitados físicamente como
consecuencia del terrorismo de Estado y la continuidad de los planes
de quienes han sido sus principales inspiradores y autores, confirman
nuestra decisión de no ceder jamás ante esas amenazas.

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MOVIMIENTO MEXICANO DE SOLIDARIDAD CON CUBA
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El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

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