jueves, 30 de septiembre de 2010

Opacidad y falta de transparencia en el gobierno.




Publicado por: TONATIUH MALDONADO.


Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Después de poco más de 8 años de que fue promulgada por el entonces huésped de Los Pinos, Vicente Fox Quesada, descubren que la muy publicitada Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental es sólo una ley mordaza, como lo denunció desde sus prolegómenos el gremio periodístico organizado.


Bien a bien no sabemos de qué se asustan los analistas de ahora cuando se refieren a la opacidad con que se manejan los gobiernos, desde el federal hasta el más humilde de los municipales, si la propia ley de marras les otorga ese beneficio o esa canonjía.

Desde que en tiempos del presidente, José López Portillo se reformó la Constitución para considerar un derecho a la información, se inició el proceso absurdo para reglamentar sus artículos VI y VII, al que nos opusimos de acuerdo a jurisconsultos de la talla del doctor Ignacio Burgoa Orihuela.

En esas condiciones se dieron no pocas consultas públicas, hasta que al inicio del llamado gobierno del cambio, se aprobó la ley de marras que como quiera que se le analice es simple y llanamente una ley mordaza.

En efecto, la transparencia y acceso a la información pública es un derecho democrático por excelencia y la propia Constitución plantea que toda persona, sin necesidad de acreditar interés alguno o justificar su utilización, tendrá acceso gratuito a la información pública, entendiendo pública como toda la información en posesión de cualquier autoridad, entidad, órgano y organismo en los tres niveles de gobierno.

Así planteado, el asunto es de una contundencia imposible de oposición alguna, por eso es necesario ir directamente al articulado de la misma ley y descubrir que toda es una falacia.

En los artículos 13 y 14, se encuentra la engañifa puesto que en los mismos esta el apartado para el ocultamiento de la información, cuando se le otorga a los gobiernos el poder de la reserva de la información por infinidad de apartados, que van desde la seguridad nacional, hasta la simple potestad de los gobernantes en turno.

Leemos en el diario El Universal, que especialistas denuncian que con el argumento de que se trata de información “reservada o confidencial” ha aumentado el número de ciudadanos cuyas solicitudes fueron rechazadas por instancias oficiales quienes están levantando “verdaderas murallas” para evitar la entrega de datos.

Nada nuevo, miles de expedientes mandó a la reserva informativa, poco antes de terminar su administración Vicente Fox Quesada y se asegura que ya le dobla en esta opacidad Felipe Calderón Hinojosa.

Entonces de qué nos asustamos, si la supuesta Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental es simple y llanamente una ley mordaza, pero eso sí en su momento fue aplaudida por tirios y troyanos, desde luego los únicos opositores fuimos y seguiremos siendo los periodistas que defendemos las libertades de prensa y expresión y el derecho a la información que le asiste al pueblo.




El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla.Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

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