miércoles, 6 de febrero de 2013

MI CIUDAD SIN MEMORIA, MIENTE LA TELEVISION.

Posted by: TONATIUH MALDONADO. La gente ya olvido lo que ocurre en una explosión real por gas, la ciudad de México, no es ajena al conocimiento popular de lo que ocurre y cuáles son los estragos que provoca una explosión por acumulación de gas, o por el estallido de un cilindro defectuoso. Cuerpos calcinados, cuerpos carbonizados, lesiones por quemaduras hasta de tercer grado por las altas temperaturas que alcanzan las flamas hasta 250 grados centígrados; aunque sea la exposición por unos cuantos segundos. Una llamarada de explosión de gas es capaz de incinerar la totalidad del cabello de una persona en tan solo 10 segundos. Una llamarada también es capaz de adherir la ropa de nailon o las medias a la piel de las damas, en tan solo 15 segundos de exposición. Una llamarada por explosión de gas, es capaz de calcinar toda la epidermis de la piel del ser humano, en tan solo 45 segundos de exposición. Lo curioso es que en los eventos ocurridos en la torre de Pemex, en que oficialmente fue por explosión de gas, no hubo cadáveres calcinados, no hubo lesionados por quemaduras y los más enigmático fue que en el archivo de las oficinas de Pemex hubo un sinfín de papeles regados por doquier. Y nunca apareció ni una sola hoja de papel, con el menor indicio de quemada. La explosión de 1984 EN SAN JUAN IXHUATEPEC. En la madrugada del 19 de noviembre de 1984 se produce una violentísima explosión en la colonia de San Juan Ixhuatepec, conocido más popularmente como San Juanico, al norte de la capital de México. Una planta de almacenamiento y distribución de gases licuados del petróleo (GLP) propiedad de la empresa paraestatal PEMEX (Petróleos Mexicanos) sufrió una serie de deflagraciones en cadena, hasta 10 según algunas informaciones aparecidas en la prensa de la época, tras reventar un gaseoducto de sus instalaciones. Versiones contradictorias apuntaron a que el accidente fue debido a la explosión de un vehículo que transportaba petróleo y que se propagó a un depósito de gas; los responsables de la fábrica llegaron a afirmar incluso que la explosión se originó en una fábrica privada cercana. Pero la realidad es que la catástrofe fue debida a la rotura de una tubería de 20 cms de diámetro que trasegaba GLP (gas licuado y presurizado) desde tres refinerías distintas hasta la planta de almacenamiento cerca de los parques de tanques, compuestos de 6 esferas y 48 cilindros de diferentes capacidades. En el momento del desastre se hallaban almacenadas en total unas 6.500 Tm de butano y propano principalmente. El sobrellenado de uno de estos depósitos y la sobrepresión de la línea de retorno, sumado al mal funcionamiento de las válvulas de alivio, provocó el reventamiento del gaseoducto y la formación de una nube de vapor inflamable que, en contacto con algún punto caliente, como pudo ser alguna antorcha encendida a ras del suelo, entró en ignición, dando comienzo a una serie de tremendas explosiones en cadena sentidas incluso por los sismógrafos de la Universidad de Ciudad de México, a 30 kms de distancia. Esto generó un descomunal incendio con llamaradas de más de 300 mts de altura y una radiación térmica tal que sólo el 2% de los cadáveres encontrados pudieron ser reconocidos. Unas 20 hectáreas de superficie resultaron afectadas por la explosión y la radiación, pereciendo en la catástrofe unas 600 personas, según fuentes oficiales, y resultando heridas otras 2.500. No obstante, hay quienes piensan que la cifra real de muertos nunca llegará a saberse, teniendo en cuenta que muchos cuerpos quedaron reducidos a cenizas y que muchos de ellos no serían reclamados. La tragedia de San Juanico será recordada siempre por sus espeluznantes efectos sobre la población: numerosas viviendas quedaron arrasadas, familias enteras resultaron calcinadas mientras dormían, 350.000 personas, de una población de 700.000, tuvieron que ser inmediatamente evacuadas, un número indeterminado de desaparecidos... La explosión de toda la instalación de PEMEX, incluyendo 80.000 barriles de gas, dejó un cráter equivalente a 4 estadios de fútbol. Que la mayoría de las catástrofes siempre avisan, lo demuestra en este caso el hecho de que en marzo de ese mismo año ya hubo otra explosión denunciada por sus habitantes. Dos semanas después, el 3 de diciembre de 1984, tuvo lugar el recordado y trágico accidente químico de Bhopal (India) donde perecieron 18.000 personas, según fuentes extraoficiales. ahora que recuerdo en esa época, fueron indígenas del norte del país, quienes en solidaridad con los hermanos indígenas de esa zona de ixhuatepec en 1984 y se promovió el uso extensivo de la corteza del árbol “el famoso tepexcohuite” para tratar la piel quemada. una aportación más de los indígenas de México al mundo. sustancia que revoluciono lo conocido hasta ese entonces para el tratamiento de las quemaduras de la piel. Y que se utilizo como tratamiento en forma de pomada y en forma de cataplasmas. Todo esto como resultado de que en esa época la explosión fue por gas. Y como tal causo heridos con quemaduras y muertos por calcinación. Situación que no es el caso para los eventos ocurridos en la torre de Pemex. Recuerdo de una superviviente de san Juanico. Claudia Inés Díaz Jarquín, superviviente de la catástrofe y periodista en la actualidad, recuerda cómo en las calles de San Juanico podía sentirse la ráfaga de calor y cómo ésta les quemaba la piel a los que corrían despavoridos buscando alejarse del lugar. Los autobuses de transporte público, vehículos particulares y camiones trasladaban a la gente sin cobrarles nada hasta la parada del metro Indios Verdes; otros se refugiaron en la Basílica de Guadalupe y otros se dirigieron a casa de familiares que vivían más alejados del lugar de la catástrofe. El Gobierno abordó rápidamente la ayuda a los daminificados, repartiendo alimentos y ropa en la Casa de la Cultura o puerta a puerta, con la colaboración de organizaciones civiles y gubernamentales. A continuación incluimos un extracto del artículo "Memorias de mi ciudad", de la periodista mexicana Claudia Inés Díaz Jarquín, donde habla de estas medidas port-emergencia: Memorias de mi ciudad 1984. por Claudia Inés Díaz Jarquín "No había luz eléctrica, tiendas para comprar alimentos ni servicio de agua potable; en estos momentos entendí lo que significaba ser un damnificado, porque pasaban a la casa tocando la puerta para que saliéramos a formarnos y así nos entregaran cajas o bolsas con despensa, ropa, cobijas y juquetes... Me tocó formarme para que me entregaran un desayuno, que me marcaran la mano para que no volviera a pedir, ir a ver si de milagro me entregaban un boleto para obtener productos básicos, y ver cómo algunas camionetas llegaban regalando ropa y juquetes usados y en pésimo estado... Después de muerto el niño se debe tapar el pozo, eso fue lo que sucedió en mi colonia, aquella que no contaba con un parque; ahora tenía dos...; antes la calle principal era de doble sentido, ahora tenía una avenida renovada con la ampliación de carriles, iluminada, y que es la continuación del Periférico de la zona oriente. También pavimentaron las calles, se hizo una escuela de artes y oficios, se indemnizó a quienes resultaron dañados en su patrimonio y en su familia, se les ofreció una colonia nueva denominada Valle de Anáhuac. Se tenía que borrar de inmediato la mala imagen creada a raíz de este siniestro, que durante unos meses fue el principal centro de atracción de turistas nacionales y extranjeros". Otra explosión de hidrocarburos en 1996 Aquella vez se aseguró desde el gobierno mexicano que lo ocurrido el 19 de noviembre en San Juanico no volvería a suceder. Sin embargo, el 12 de noviembre de 1996, doce años más tarde, volvieron a estallar dos tanques de gasolina en las nuevas instalaciones que PEMEX construyó a apenas un kilómetro del lugar donde estuvieron las esferas que estallaron en 1984. Treinta y cuatro millones de litros de gasolina almacenados en la planta Satélite Norte ardieron hasta la madrugada, generando una miles de casas incendiadas, autos, negocios calcinados y columna de humo de hasta dos kilómetros de altura. Aunque esta vez no se produjo el desolador efecto que doce años antes, cuatro personas murieron CALCINADAS y otras mil resultaron heridas POR QUEMADURAS. A pesar de ello, fuentes oficiales insistían en que sólo se habían producido 14 lesionados. De nuevo las sirenas, los desalojos, las evacuaciones y el pánico de una población, que aún recordaba la última vez que tuvieron que desalojar San Juanico, que volvió a quedar desierto, A causa de la negligencia del gobierno y por miedo a morir rostizados por las llamaradas. Imágenes para su imaginación. Yo solo voy a dejar estos dos ejemplos reales de explosiones, gas y c4. en mi opinión personal lo más parecido a lo dela torre de Pemex fue el c4.observen y Saquen sus propias deducciones. Explosiones por C-4. Explosion de GAS, L.P. (gas licuado y presurizado) Con su respectiva llamarada como debe de ser. Con fuego, lumbre a 250 grados, objetos quemados, lesionados por quemaduras. El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

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