miércoles, 26 de junio de 2013

Las mujeres siguen perdiendo la pelea por la igualdad de derechos

miércoles, 26 de junio de 2013 POSTED BY: TONATIUH MALDONADO. Irina Santesteban (LA ARENA) Diversos estudios dan cuenta de las desigualdades existentes entre varones y mujeres. En materia salarial, según el Indec, la brecha es de un 36 por ciento. Y en el Poder Judicial, las mujeres son mayoría pero no para los cargos de mayor jerarquía. La Oficina de la Mujer creada en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y que se encuentra bajo la dirección de la ministra Carmen Argibay, publica desde 2010 un Mapa de Género. Se trata de un instrumento para conocer la realidad de la Justicia, en todo el territorio argentino, en relación a su composición según el género de sus integrantes, así como el acceso a los cargos de mayor responsabilidad entre varones y mujeres. Al principio, sólo estaba referido a magistradas y funcionarias, pero luego se amplió a todos los estamentos judiciales, incluidas las trabajadoras administrativas, técnicas y de maestranza. Menos en la cúpula La investigación realizada para confeccionar el informe de 2012 abarcó la Corte Suprema, las Cámaras y juzgados federales de todo el país, la Procuración General y la Defensoría General de la Nación. Se incluyeron también los informes enviados por los Tribunales Superiores y Cortes provinciales, por lo que sus conclusiones revelan la situación de las mujeres al interior de la Justicia, en todo el país. En primer lugar, del informe surge que si bien en el Poder Judicial la mayoría de sus integrantes son mujeres, las posibilidades de acceso a cargos decisorios va disminuyendo a medida que aumenta la jerarquía de los tribunales. Las mujeres constituyen el 55 por ciento del personal en el Poder Judicial, pero el 71 por ciento de los camaristas y jueces son varones. Esta proporción disminuye en los ministerios públicos y de la defensa pública, mientras que entre los funcionarios judiciales (secretarios, prosecretarios, etc.), se distribuye en partes iguales. En el máximo tribunal del Poder Judicial de la Nación, la Corte Suprema, de sus siete ministros, sólo dos son mujeres, con lo que el porcentaje del "cupo femenino" es de un 28,5 por ciento. Entre el personal de esa dependencia, las mujeres son un 43 por ciento y en la Procuración General de la Nación, organismo que dirige Alejandra Gils Carbó, es del 47 por ciento. Hacia abajo A medida que se desciende en los estamentos judiciales, la proporción de mujeres va aumentando: así, en la Magistratura hay un 40 por ciento de mujeres juezas, camaristas, fiscales y defensoras; un 60 por ciento entre las funcionarias y el mismo porcentaje en el personal administrativo y de servicios. Casos como el del Poder Judicial de Córdoba, según datos publicados por el diario "Comercio y Justicia", revelan una mayoría muy marcada de mujeres entre el personal administrativo: un 74 por ciento contra un 26 por ciento de varones. En el caso de las magistradas, la proporción del 40 por ciento se alcanza porque las mujeres predominan en los ministerios públicos de la Defensa, pues en el resto de los organismos (Cámaras y Juzgados federales), la presencia de juezas disminuye notablemente. Por ejemplo, en las Cortes provinciales y Tribunales Superiores, las vocales o ministras mujeres constituyen un 21 por ciento del total de integrantes de esos altos estamentos. Mientras que las camaristas constituyen un 31 por ciento y las juezas, un 44 por ciento. La proporción aumenta entre las secretarias de Cámaras o Juzgados, que son un 65 por ciento del total de estos funcionarios. Si bien estos datos son generales, pues abarcan a todos los poderes judiciales, en el ámbito de la Justicia Federal, podemos hablar de la "feminización" de algunos fueros, pues las magistradas mujeres representan entre un 46 por ciento y un 50 por ciento en los fueros del Trabajo, de la Seguridad Social y en Civil. En cambio, en los fueros Criminal y Correccional Federal, Electoral y Penal Económico, el porcentaje de mujeres juezas disminuye y oscila entre 6 por ciento y 15 por ciento. Varones mejor pagos En el ámbito del empleo privado, estas diferencias también son notorias, aún cuando las mujeres han irrumpido desde hace varias décadas en el mundo del trabajo. Según un informe del Indec, publicado en la edición del 20 de junio del diario Clarín, los varones ganan en promedio, un 36 por ciento más que las mujeres. Aunque esto se deba a que también trabajan más horas por semana, del informe surge que la diferencia radica en que los hombres tienen preeminencia en los puestos más calificados y con mejores remuneraciones. El dato es preocupante, pero a la vez marca algunos progresos, pues los números de esta brecha salarial, diez años atrás, era de un 48 por ciento. El Indec señala que los varones que cobran un salario medio en la Argentina, perciben ingresos por 3.400 pesos, mientras que las mujeres cobran 2.500 pesos. La jornada laboral promedio semanal de los varones es de 44 horas, y la de las mujeres, de 33 horas. Obviamente, en esta cifra no están contadas las horas de la "jornada invisible femenina", o sea, aquellas dedicadas al hogar, al trabajo doméstico y al cuidado de los hijos. Los salarios indicados se refieren a un promedio entre trabajadores registrados y no registrados, pues para el ministerio de Trabajo, que sólo contabiliza el empleo en blanco, los ingresos son superiores, aunque manteniendo la brecha salarial entre mujeres y varones. Así, las mujeres trabajadoras, según la cartera laboral, ganan en promedio 6.592 pesos, mientras que el sueldo de los varones es de 8.836 pesos, aunque no se aclara la cantidad de horas trabajadas. Diferencias La mayoría de las especialistas en estudios de género, atribuyen estas diferencias a la permanencia de estereotipos y conductas, que han provocado una desigualdad manifiesta en el trabajo, ya que la irrupción de las mujeres en el mundo laboral, no les produjo automáticamente la "liberación" de la carga de la mayoría de las tareas domésticas. Eso explica que la maternidad se haya ido retrasando en los sectores medios y medio-altos, y entre las profesionales, pues se posterga una situación que acarreará más dificultades para el ascenso y el progreso en el trabajo. Aún así, las mujeres trabajadoras siguen prefiriendo, a la hora de tener y criar hijos, menores jornadas laborales para poder dedicar tiempo a su crianza y formación. Entre los cargos jerárquicos en el mundo del trabajo, las diferencias se acentúan, pues en las grandes empresas, por ejemplo, sólo un 7 por ciento de mujeres son directoras ejecutivas (CEO). En cuanto al trabajo informal, que en la Argentina continúa siendo una cifra alta, de un 34 por ciento, las mujeres constituyen un 37 por ciento, contra un 30 por ciento de varones en la misma condición. En consecuencia, nuevamente son las trabajadoras las que encabezan el ranking de los que todavía no gozan de obra social ni aportes previsionales. Postulantes Otra explicación para este fenómeno que aunque desciende, lo hace a un ritmo muy lento, es que siendo las mujeres el 60 por ciento de las egresadas universitarias y terciarias, siguen prefiriendo las carreras humanísticas, en detrimento de las técnicas, que son las que luego califican para trabajos de mayores remuneraciones. Y a la hora de elegir a un o una postulante para un cargo de dirección, predomina en las empresas un criterio "masculino" de selección, sobre todo si se trata de mujeres jóvenes, en edad fértil. De esta forma, se da por sobreentendido que a la hora de la maternidad, las mujeres resignarán posibilidades de ascenso en su trabajo, para priorizar el cuidado de sus hijos. Por ello, si en la Justicia y en el trabajo, en materia de salarios y de puestos de mayor jerarquía, todavía hay discriminación de género, es que todavía falta mucho por hacer para lograr la tan ansiada equidad en materia de oportunidades laborales y salarios para varones y mujeres. Cumplimiento efectivo En la Argentina se han dictado leyes que promueven la equidad de género, la erradicación de la violencia en el trabajo y en el ámbito doméstico, y en contra de todo tipo de discriminación hacia las mujeres. Pero el cumplimiento efectivo de esas leyes debe estar garantizado por políticas públicas, en los ámbitos formadores de conductas como son la familia, la escuela y los medios de comunicación. Porque aunque se pregona la igualdad entre varones y mujeres, en la mayoría de las publicidades que todos los días se ven en los hogares, predominan los estereotipos que perpetúan la imagen de las mujeres "dueñas y señoras" de la casa. Con eficientes productos de limpieza y modernos electrodomésticos, el hogar es un centro de trabajo donde no se cobra salario y no hay perspectivas de ascensos jerárquicos El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

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