lunes, 24 de junio de 2013

Quebec enmarañada en la corrupción

LUNES, 24 DE JUNIO DE 2013 POSTED BY: TONATIUH MALDONADO. Yolaidy Martínez (PL) Los escándalos están de moda en Norteamérica. El espionaje causa polémica en Estados Unidos, mientras en Canadá es la corrupción en provincias como Quebec, sacudida por las estafas en el sector de la construcción. A juicio de expertos, el fraude de cuatro miembros del Senado para cobrar dietas, junto a los vínculos de funcionarios públicos quebequenses con la mafia a fin de pactar contratos ilícitos de obras de infraestructura ya afectan la categoría de "país menos corrupto del mundo", concedida a Canadá en 2012. Por el último caso, desde 2011 están bajo la lupa las ciudades de Laval y Montreal, cuyos máximos ejecutivos figuran entre los principales acusados y sospechosos de connivencia con la banda conocida como Hells Angels, los clanes La Calabresa y La Cosa Nostra. En ese año y presionado por la oposición, el gobierno liberal del exprimer ministro de Quebec Jean Charest creó una comisión liderada por la jueza France Charbonneau con vistas a esclarecer cómo las organizaciones criminales lograron incursionar e infiltrarse en la industria de la construcción de ambas urbes. Bajo dicha premisa, el comité ha entrevistado a dirigentes sindicales, ingenieros, abogados, detectives, empresarios, políticos y hasta agentes infiltrados para descubrir convenios falsos de construcción de aceras, alcantarillas y el asfaltado de esas metrópolis. Además busca destapar los financiamientos ilegales hechos a partidos a cambio de favores, luego que un exjefe de la unidad anticorrupción de Quebec declaró que 70 por ciento del dinero recaudado por las fuerzas políticas era "sucio". Recientes pistas de esa indagación condujeron al arresto este 17 de junio de Michael Applebaum, designado en noviembre pasado alcalde interino de Montreal, después de renunciar Gerald Tremblay por su implicación en el mismo caso. Un juez imputó al político con 14 cargos de corrupción, complot, abuso de confianza y fraude al Gobierno mediante la entrega de permisos ilícitos para ejecutar dos obras inmobiliarias en el sector de Notre-Dame-des-Graces, del cual fue concejal en el período 2006-2011. Según la llamada comisión Charbonneau, en marzo último obtuvieron información confiable sobre las actividades ilegales de Applebaum, como la recepción de sobornos y comisiones especiales con el propósito de aprobar dichas licencias. La policía también arrestó y acusó de corrupción a dos exfuncionarios de Montreal relacionados con él y el gobernante Partido Conservador de Canadá. Luego de 10 horas de interrogatorio, el exedil salió en libertad bajo fianza pero debe comparecer ante los tribunales en octubre próximo. También anunció su dimisión en medio de fuertes presiones del gobierno de Quebec y fuerzas partidistas de Montreal, con fama de ser una de las mejores metrópolis del mundo por su calidad de vida y multiculturalismo. Applebaum -primer alcalde anglófono de la ciudad en 100 años- se declaró inocente de todas las acusaciones y excusó la renuncia con el argumento de "centrarse en su defensa y en su familia", sin embargo, acentúo la mayor crisis política de la historia de la urbe. La oposición de Montreal aprovechó este nuevo capítulo del escándalo de corrupción y exigió autorización para elegir antes de 30 días el tercer regidor en menos de un año. Tremblay, el ejecutivo anterior, renunció al cargo y a la política a fines de 2012 luego de conocerse su participación en reuniones arregladas con empresas de la construcción a fin de pactar donativos secretos para su partido desde 2008, así como de la contabilidad doble, una oficial y otra oficiosa, de esa agrupación. Gilles Vaillancourt, exedil de Laval y con 23 años en el cargo, le siguió los pasos y dimitió también tras los allanamientos en sus dos casas, oficina e intervenciones en sus cuentas bancarias como parte de la operación anti-corrupción. Pero esa estrategia no le sirvió de nada para evitar su arresto el mes pasado y la imposición de 12 cargos criminales, incluido uno de gansterismo, por sus presuntos nexos con grupos criminales. Los testimonios recopilados por la comisión Charbonneau además han sacado a la luz algunos de los beneficios que llegan a obtener quienes están metidos hasta el cuello en los negocios con organizaciones mafiosas. El catálogo de regalos incluye autos de lujo, viajes, propiedades en Montreal y en el exterior, partidas de golf, cenas en restaurantes, botellas de vino de colección, sobres con dinero en efectivo, cuentas bancarias dentro y fuera del país e invitaciones a partidos de hockey, entre otras ofertas. De seguro la investigación pública permitirá conocer otras piezas del enmarañado juego de la corrupción en Quebec, porque el Gobierno accedió a extenderla a 18 meses más. La jueza France Charbonneau debía presentar sus conclusiones en octubre próximo pero pidió hasta abril de 2015 para completar el trabajo y hacer las recomendaciones pertinentes en los casos de colusión en contratos públicos de construcción. Sin embargo, deberá entregar el 31 de enero de 2014 un reporte con resultados preliminares y un adelanto de los trabajos finales de su equipo de trabajo. La prórroga convierte a la indagación en la más larga realizada en Quebec sobre corrupción, porque durará tres años y medio. Por otro lado, expertos estiman que el caso obliga a reconsiderar las pretensiones independentistas del gobierno de la primera ministra de la provincia, Pauline Marois. En opinión del analista político Kelly McParland, el escándalo evidencia que Quebec "sería un pequeño país endeudado, con una economía débil dominada por el Estado y una sociedad plagada de corrupción" si hubiera aprobado el referendo separatista de 1995, liderado el Parti Quebecois, actualmente en el poder. "Mientras la putrefacción cada vez es más evidente y el precio a pagar es aún más alto, la provincia la dirige un gobierno obsesionado con la soberanía, aislando y atormentando a grupos étnicos que consideran inadecuados culturalmente", escribió el intelectual en el diario National Post. En ese punto, McParland censuró las leyes sobre el uso obligatorio del francés y las restricciones que implican para empresas, negocios y la comunidad anglófona de Quebec. Otros politólogos denunciaron anteriormente que dichas disposiciones buscan en realidad segregar la educación, abrir las puestas a actitudes hostiles a la diversidad social e incitar el temor a la población no francoparlante del territorio. El que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Manuel Vicent (1936-?) Escritor español.

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